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jueves, 12 de septiembre de 2013

Volar, y caer

A altas horas de la noche es necesario elevarse para estar a la altura... pero el mundo se te queda grande y sucumbes a la tentación del delirio.

Volar, y caer. 

Me dices que volverá, que volverá aquel tiempo que escapa del pasado y que llegará a ser real de nuevo. Que crecerá entre los campos de blancas margaritas la gota del elixir de la esperanza que tanta falta le hace al mundo en estos días de guerra sin sangre... o de sangre sin guerra, no lo tengo muy claro.

Pero me cuesta tanto creerte, amigo mío... me cuesta tanto volver a creer en la esperanza a las altas horas de esta noche sin luna en la que el delirio se ha apoderado de mí, que no sé cómo reaccionar a tus provocaciones.

Que a este paso el mundo nos devorará antes de que nos de tiempo a comérnoslo. 

Y sucumbiremos al delirio no sólo de noche, sino también a plena luz del sol, en nuestro camino a comprar el pan. El delirio nos asaltará y nos quitará todo lo que tenemos, obligándonos a caer en una espiral áurea tan infinita como el universo y las estrellas.

No podemos permitirlo, es imposible.

Im po si ble.

Una gran palabra. Inabarcable. Inconcebible. Insuperable. Imposible, a fin de cuentas.

Tan imposible como elevarse lo suficiente como para estar a la altura en la noche sin luna, a estas altas horas en las que sucumbimos al delirio y a la niebla de la mente.




2 comentarios:

Maia Miau dijo...

¿Qué mejor momento para el delirio que la noche? A veces- bueno, está bien, casi siempre, me pasa. No solo delirios, sino depresiones, euforias repentinas... Creo que pienso demasiado a altas horas de la noche.
Tu texto de hoy es... diferente, pero genial, me hace pensar que pienso (valga la rebundancia)demasiado por las noches.
Un besito y sigue así, que me encantas.

Marta Ramírez dijo...

Yo también creo que el mejor momento para escribir es bajo la "no luz" del sol, a altas horas de la noche... es cuando mejor se delira, todos lo sabemos.
Mil gracias por tus comentarios ;)