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miércoles, 21 de agosto de 2013

Uno

Uno.
Un suspiro.
Un suspiro lento.
Un suspiro lento y decadente.
Fue sólo un suspiro.
Suficiente, necesario, arrítmico.
Me mató al darme la vida, porque me dio tu vida. Y nuestro mundo murió en un instante.
Pero la oscuridad no llegaba y el tiempo estaba congelado.
No me iba a ningún lado, pero tus ojos se cerraban cada vez más.
¿Dónde vas? Te dije.
Sonreíste. Y empezó a llover.
La lluvia.
La lluvia lenta.
La lluvia lenta y decadente.
La lluvia que te moja en un suspiro.
Uno.
El suspiro con el que me dejaste para siempre.