Páginas

martes, 9 de abril de 2013

Lo que no tiene nombre, ni sentido

No se puede describir con palabras el eterno sentimiento sin nombre, sin sentido. “Llama mortal”, dijo el poeta. “Recuerdo de luz”, dijo el poeta. “Voz misteriosa”, dijo el poeta.

Pero, ¿qué es el poeta, sino un hombre que malgasta su vida en intentar atrapar lo incorpóreo, en intentar comprender lo que sólo el corazón alcanza a vislumbrar? Valiente e intrépido ladrón que roba las palabras al corazón mismo sin lograr en absoluto acercarse a la más débil verdad del eterno sentimiento sin nombre, sin sentido.

Reside en el lugar del que proviene la risa. Provoca dolor justo entre el pulmón y el corazón. Se respira por la piel, se saborea con los ojos, se siente con los labios, se conquista con la voz. Te atrapa y te envuelve con sus dulces palabras, y te vuelve loco hasta el punto de cometer locuras. Llega como una ola, intenso, cálido, inmenso, imparable,… e inevitable. No lo controlas, te controla. Es un oscuro manto teñido de estrellas blancas, pequeñas y luminosas que parpadean sin descanso, como el palpitante latido de un corazón sano.

Pero no te creas nada de lo que acabas de leer, pues es éste el eterno sentimiento sin nombre, sin sentido.

Y lo que no tiene nombre, no se puede describir con palabras.

Y aunque no tiene sentido, es sentido.

Y hay que sentirlo.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Sinceramente, me ha encantado :)