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jueves, 25 de abril de 2013

Chicos de barrio


Amanece. Un año más, un día menos. Puede ser el último.

Cae la moneda. Gira tentando al azar y no sale cara. Nunca sale cara.

¿Mi edad? Ni yo lo sé. Es un dato irrelevante cuando estás al otro lado del dedo que acusa. Y si ese dedo aprieta el gatillo, estás jodido.

No voy al instituto, pues los libros no alimentan a una familia. Subo al coche y vuelo… el mundo te quiere rápido para que llegues a tiempo.

Me espera el hombre al que nunca has de esperar. ¿Lo tienes? Asiento y abro el maletero. Mi mercancía destrozará vidas, pero en las calles debes seguir la doctrina CTC. Cuida tu culo. Si no, estás muerto. Me enseñan el dinero y sellamos el pacto. Siento de repente un puñetazo en el estómago, y al instante siguiente estoy en el suelo. Mi mundo da vueltas. Oigo cómo sacan la droga y la cargan en su furgoneta. Pero soy rápido al sacar mi revólver del treinta y dos. Bum. Huyen todos, menos el muerto. Cojo el maletín que contiene la esperanza de vida para mi hermanita pequeña durante al menos un mes. No me molesto en esconder el cadáver. No saldrá en los periódicos. Somos, al fin y al cabo, chicos de barrio.


2 comentarios:

Hada dijo...

Querida Marta,
te falta una reacción...
"perfecto". No le doy a ninguna otra, porque no es que sea bonito, ni divertido y menos aún aburrido.
Es sencillamente perfecto.
:)

Marta Ramírez dijo...

Mil gracias Laura, de verdad.
Es un placer escribir teniendo lectoras como tú!
Creo que está bastante lejos de ser perfecto, pero es una buena meta para marcarse no? Jajaja
Gracias una vez más (: