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viernes, 4 de mayo de 2012

Conejo

Un poco de aquí, un poco de allá. Que vuelas, que vuelas y ni te enteras. Y llega el viernes...por fin. Mirarte al espejo y no ver nada. Que guay. La gente cambia, es cierto. Deseos de cosas imposibles dentro de sueños irreales e inalcanzables por ahora. Momentos de valor y de gloria, pero la cagas demasiado pronto. Ja. Es ley de vida, amigo. Lo tomas o lo dejas: no se alquila cuando se trata del tiempo.
Felicidad eufóricamente armonizada que arremete sin piedad y que te abandona demasiado rápido. Ilusión, vana ilusión de días de esplendor. Cerveza, cristales,... Frústrate. Que no. Que caiga un chaparrón. Azúcar y sal, todo mezclado. No, no da el pego. Genial, absolutamente genial, como si estuvieras en el mundo genial de las cosas que yo digo. Con buenos y malos, con paraguas rotos. Qué gracia. Gafas de luna. Jueves, viernes, lunes.
Eso es todo.

1 comentario:

Paula Lillo dijo...

Me encantan los relatos así de aleatorios. Son imprevisibles, como el pensamiento mismo. Es un relato genial.
Besosss :)